Era imposible caminar entre la multitud, todos interesados en obtener más información, de llevarse la primicia de los detalles.
Toda la marea de preguntas y teléfonos apuntándonos con las grabadoras encendidas como si se tratara de una pareja de televisión la hizo caer en un pozo oscuro, completamente abrumada.
—Por favor amigos, no daremos declaraciones este día —alego Malcolm pero con una enorme sonrisa en los labios —Ahora quiero un minuto a solas con mi prometida.
Malcolm la tomo de la mano