Apretó los ojos esperando el golpe, el conductor piso el freno, y Malcolm llego a tiempo para apartarla del camino, arrojándola contra el suelo y girando para que cayera sobre él, estuvo a un centímetro de ser golpearla con una esquina del coche.
Ella se acurruco en su pecho, sujeta por los brazos fuertes de Malcolm, su respiración era agitada.
—¿Qué demonios te pasa? Te volviste loca. —Arianne estaba desorientada, la tomo del rostro con ambas manos, —¿Estas bien? vamos a te llevare a casa.
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