Arianne abrió los ojos grandes. Mandy se cubrió la boca creando una novela de lo que paso entre ellos.
—No lo entiendo. —iba a besarla e iba a acariciarla un poco, y si las cosas se daban le daría un poco de amor profundo.
Pero no iba a exhibirla delante de ojos curiosos y malintencionados carroñeros. Se inclinó acercando sus labios a su oído
—Entra a mi oficina en quince minutos y te explicare mejor.
Arianne estaba temblando, sus piernas eran dos barras de gelatina, su piel se estremecía eriz