—¿Algo se puedo hacer no?, —un pesado y largo suspiro trasmito las malas noticias—Bueno ya está.
Se froto la frente y los ojos, metió la mano dentro del bolsillo de su pantalón, y bajo el móvil.
—¿Qué te dijo el abogado? —Arianne esperaba inquieta, la ansiedad y angustia iban a devorarla desde sus entrañas.
Quería darle buenas noticias, asegurarle que tenían una solución, una pequeña y estrecha posibilidad pero de modo legal y justo no la tenía.
Suspiro de nuevo lamio sus labios trago saliva y