Durante la pequeña celebración Arianne miraba de reojo la puerta, imaginaba ver a Erick entrando que haría tomar su mano y escapar de esta absurda boda, o darse el privilegio de despreciarlo delate de todos como el lo hizo.
No era una villana vengativa, tampoco era la princesa del cuento, solo una chica que aceto casarse con su jefe por salvar el periódico de la ruina.
—¡Arianne!, —le llamo —Arianne…
Malcolm la tomo del codo, ella salto y observo al juez con cara de enfado.
—Ye te han preguntad