A pesar de todos los problemas, estar tan cerca de la persona que ha dominado sus pensamientos durante tanto tiempo deja a Richard completamente fuera de control. Aunque no quiera, sus ojos recorren el rostro de Alice y analizan cada detalle minuciosamente, hasta detenerse en sus labios carnosos. Esos mismos labios que tantas veces se sorprendió deseando volver a besar.
—Haré lo que tú quieras, pero no me quites a mi hija —responde Alice.
Observar el movimiento de sus labios hace que Richard qu