Llega la noche y Alice continúa con la cabeza apoyada sobre el pecho de Richard, mientras él acaricia su cabello. Después de lo que ocurrió entre ellos, ninguno de los dos se atreve a iniciar una conversación, por miedo a arruinar ese momento.
El único sonido que llena la habitación es el del aire acondicionado, mezclándose con sus respiraciones. Todo parece tranquilo, hasta que el teléfono de Richard comienza a sonar. Él toma el celular y mira la pantalla, donde aparece el nombre de Madeline.