El anuncio de Richard deja a Alice desesperada. Intenta controlar sus emociones, pero no lo consigue de ninguna manera.
—No puedes hacer eso, Richard —declara.
—Claro que puedo, y lo haré —insiste.
—¿De verdad vas a intentar separar a una niña de su madre? —pregunta sin poder creer lo que acaba de oír.
—Tú hiciste lo mismo conmigo —replica.
—Fue diferente —protesta—. ¡Tú no sabías que ella existía!
—¡Eso no cambia nada! —la interrumpe con voz grave—. Era tu deber avisarme sobre Lily.
—Está bien