Al darse cuenta de que tiene delante a Richard Carter, Silvia siente un nudo en la garganta, pero intenta recomponerse.
—Y-yo… —Tartamudea—. No pensé que vendrías —dice cuando por fin logra ordenar las palabras.
—¿Dónde está Alice? —pregunta él, sin ningún rodeo.
—No está aquí. Salió temprano a buscar trabajo.
—¿Y la niña? ¿Está contigo? —La voz de Richard es grave y deja claro que no está nada satisfecho con la situación.
—Lily está conmigo —responde, bloqueando la puerta—. Pero creo que es me