Y así transcurrieron los siguientes quince días. Alice permaneció encerrada en su habitación, frente al ordenador, estudiando y preparando su trabajo de fin de grado. Se acostaba de madrugada y se levantaba muy temprano. Solo salía de casa para visitar a su hija, que estaba a punto de recibir el alta, lo que la hacía sentirse cada vez más optimista, porque tenía la sensación de que las cosas finalmente empezarían a mejorar para las dos, sobre todo si conseguía obtener su título.
Era casi median