Sentir que las cosas podían empezar a salir bien fue lo que impulsó a Alice durante los meses siguientes. Había llevado a Lily a casa y cuidó de la pequeña durante algunos meses, hasta que sintió que había llegado el momento de mudarse. Su padre había vendido el apartamento de Londres y logró comprarle uno en el mismo edificio donde ellos vivían, por lo que ahora serían vecinos. Aquello fue, en cierto modo, un alivio, ya que su madre redujo su jornada laboral para pasar más tiempo con Lily, per