Alice mira a su madre esperando que le diga que todo era un farol, pero Silvia tenía una expresión demasiado seria como para estar bromeando.
—¿Te has vuelto loca? —pregunta Alice.
—No, no me he vuelto loca. Si lo estuviera, le habría escrito yo misma desde el primer minuto en que descubrí la verdad. Pero como todavía respeto tu decisión, quiero que seas tú quien lo haga —responde.
—¿Y dices que respetas mi decisión cuando intentas presionarme para hacer esto?
Silvia se levanta de la silla, rod