Madeline se acomoda en su silla de manera visiblemente incómoda, se aclara un poco la garganta como si tuviera algo atorado y luego sonríe, mirando a Elis, que le devuelve una mirada cargada de burla.
—Jamás le impondría nada a tu hermano, Elis —responde Madeline, intentando sonar segura, aunque siente que la voz le tiembla.
—No fue esa la impresión que me dio ayer —insiste Elis.
Richard se da cuenta de que su hermana está intentando intimidar a Madeline delante de los demás, que no entienden d