—¿Estás loca? —pregunta Alice al notar que la sugerencia de su amiga no tiene ningún fundamento.
—Amiga, créeme, creo que eso es lo que Richard espera de ti —confiesa—. Si ve que dejaste todo para ir tras él, tal vez se dé cuenta de lo recíproco que es el sentimiento entre ustedes.
—No puedo hacer eso —responde—. Ya no hablo solo por mí, también hablo por ella —se toca el vientre—. Acepto su rechazo hacia mí, pero no podría soportar verlo rechazar a su propia hija.
—Alice, ¿no lo amas?
—Lo amo