La propuesta de Richard sonó como música para los oídos de Madeline, que se quedó inmóvil ante aquella confesión.
—¿Hablas en serio? —preguntó.
—Madeline, sé que la religión es muy importante para ti, pero esto no es el fin del mundo. En la sociedad en la que vivimos hoy, a un hombre no le importa casarse con una mujer que no sea virgen, y eso no te impediría encontrar a alguien —explicó.
—Lo sé, pero entiendes que ese ha sido mi propósito desde que era una niña. Richard, esto significa muchísi