Hay un silencio ensordecedor a ambos lados de la línea. Cada uno está viviendo y sintiendo sus propias emociones al volver a escuchar la voz del otro.
—Alice Taylor —dice Richard con formalidad—. Cuánto tiempo.
—Sí, hace un tiempo —responde ella—. Casi seis meses, para ser exacta.
Richard vuelve a quedarse en silencio, haciendo que la situación resulte un poco incómoda.
—¿Cómo estás, Richard?
—Ocupado —responde de inmediato.
—¿Te estoy molestando? —pregunta ella—. Si quieres, puedo llamarte en