El orgullo puede ser como una venda sobre los ojos, impidiendo que alguien vea las necesidades y las emociones de los demás. Cuando nos enfocamos demasiado en nosotros mismos y en nuestra propia perspectiva, podemos perder de vista lo que los otros están viviendo. Eso puede provocar malentendidos, conflictos y distanciamiento en las relaciones.
Eso mismo ocurrió con Richard y Alice, quienes se concentraron únicamente en sus propios problemas, sin ser capaces de conversar e intentar comprenderse