—Esta es la última caja —dice Silvia mientras toma su bolso, que está en un rincón de la sala, y saca un billete de cincuenta dólares para dárselo al hombre que ayudó a subir todas las cajas al antiguo apartamento donde vivía Alice—. ¡Muchísimas gracias!
Acompaña al cargador hasta la puerta y, antes de cerrarla, ve a Alice llegar con Lily en brazos.
—Buenas tardes, hija —la saluda Silvia mientras toma a su nieta con cariño—. No deberías cargar a Lily en brazos, sobre todo ahora que tu barriga e