Cuando Alice ve a su esposo entrar por la puerta del departamento, nota que hay una mujer sentada cerca de su escritorio.
—Buenos días a todos —saluda Richard, haciendo que todos se pongan de pie de inmediato en señal de respeto.
—Buenos días, señor y señora Carter —responden todos al unísono.
Alice sonríe discretamente mientras observa los rostros de sus compañeros hasta que su mirada se detiene en la nueva empleada. De pronto, su expresión se suaviza al reconocer a su mejor amiga, Laila, que