116: Una cuñada querida

No podía haber un peor momento para que Madeline apareciera allí. Tanto fue así que Richard no logró ocultar la frustración en su mirada. Abrió la puerta del automóvil, bajó y la saludó.

—Buenos días, Madeline.

Madeline percibe la distancia que él intenta mantener, así que se acerca, lo abraza y le da un beso en los labios.

—Buenos días, Richard.

Al ver a la pareja tan cerca, Alice se siente incómoda, aunque no deja de observar a la prometida de Richard, notando lo hermosa que es. Una punzada d
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