Al despertar por la mañana con el llanto caprichoso de su hija, Alice recuerda dónde está y todo lo que habló con Richard la noche anterior. Un sentimiento de culpa invade su pecho, pero sabe que no puede mostrarse vulnerable delante de él.
Se levanta y atiende a Lily, bañándola y dándole de comer. Al revisar la hora en el celular, recibe un mensaje de Richard preguntándole si podía visitar a su hija. Ella responde que sí.
No pasan ni diez minutos antes de que Richard llegue.
—Buenos días —la s