CAPÍTULO — Esta noche el mundo espera
Samuel todavía la tenía entre los brazos cuando el temblor empezó a irse.
No se fue de golpe.
No fue como en las películas.
Se fue despacio, como se va una lluvia que ya descargó todo pero sigue cayendo en gotas finitas, cansadas.
Victoria apoyaba la cara en su cuello, respirando su perfume, como si necesitara comprobar que era él, que seguía siendo él, que no se lo habían arrancado de las manos mientras el miedo le llenaba la cabeza de fantasmas del pasado