Lilian
Abro la puerta y me encuentro con una extraña situación.
Ámbar sentada en la mesa y Demián en el sillón que apenas me ve se levanta.
— Al fin, pensé que ese hombre no te devolvería jamás, aun no comprendo cómo te soporta tanto — camina hacia las escaleras. — La próxima juro que no voy a ser tan amable, no me apetece lidiar con borrachas despechadas — Ámbar me mira avergonzada.
No respondo nada porque no tengo idea de lo que pudo haber pasado, vengo de disfrutar mi