75. Merecido.
El mayordomo dio un par de pasos hacia atrás cuando la alta figura de la visita llegó de manera sorpresiva y ciertamente inesperada. En esas grandes zancadas que había dado en ese caótico día que parecía no acabar nunca, exploró el interior de la mansión que apenas había visitado unas cuantas veces, pero hoy encontró ciertamente diferente, como vacía y un poco descuidada.
Cuando vio que el empleado venía tras él, no dudó en dirigirse hacia donde escuchaba las risas femeninas. En el salón, al ca