Lizbeth
Miro al hombre que me tiene sujeta del brazo, siento mi corazón latir acelerado ante lo que acaba de pasar. El chico de la bicicleta regresa hasta donde estamos el señor Mark y yo.
—¿Se encuentre bien, señorita? — dice con preocupación — estaba distraído, no sabía si…
—Todo está bien, yo también…
—Está en un parque con niños — grita entonces el hombre entrometido que sigue sujetándome del brazo — como puede ir de esa forma, que cree que hubiese pasado si no llego a apartarla de su camin