Lucía
—¿Crees que alguien pueda tener más mala suerte Welly?
Le pregunto a mi perro mientras me siento en el pequeño espacio que tengo para replantar y sembrar mis flores. Tomo una de las palas para jardinería de mi colección de herramientas para clavarla con molestia en la tierra húmeda de la maceta que estoy preparando.
—Además, que esa niña… Encantadora, sea suya, es incluso espeluznante — cabo un poco más en la maceta — recuerdas que te hablé de un idiota en la tienda de arte, pues era el W