Lizbeth
—¿Qué te parece este lugar?
Miro a mi esposo desde el otro lado de la mesa donde estamos, e intento no sentirme extrañamente emocionada, me digo a mí misma que estamos tratando de ayudar a los niños más que nada.
—Estuvo bien — comenta mirando su móvil — creo que podemos concertar una cita con la directora.
Suspiro mirándolo teclear rápidamente en su móvil, trato de quedarme en silencio, pero no puedo evitar sentirme mal con el hecho de que está aquí aun cuando tiene trabajo que hacer.