Capítulo 9. ¡Me das asco, humana!
La cabeza y el cuerpo en general me dolía miserablemente.
Cuando mi conciencia comenzó a despertar me tensé levemente porque no recordaba en dónde estaba. La última vez que esto me había sucedido tenía trece años y alguien me había sujetado a una mesa quirúrgica de metal para…
Comencé a hiperventilar.
-¿Humana, estás despierta? ¡Traigan un poco más de la mezcla para el dolor! – Gritó una voz lejana.
Mi corazón tronaba fuertemente en mi pecho y estaba segura de que moriría en cualquier moment