Pov Samantha.
La alegría que siento en el pecho no la puedo comparar con nada en lo absoluto; me siento una mujer realizada, con una familia, (una que nunca tuve), una carrera y una vida por delante. Las adversidades que pasé desde niña no me han derrumbando, y ahora que veo todo desde otras perspectiva, digo; ¡valió la pena! Valió la pena que me abandonaran, valió la pena las lágrimas en mi adolescencia por tener cambios que no comprendía, valió la pena la carta que le envié a Demetrio, valió