—No volveré nunca más—decidió, mientras salía de la casa familiar con paso firme.
Furioso tras la intensa discusión con su madre, Angelo salió de la casa de sus padres con la maleta en mano. La rabia ardía en su interior, incapaz de comprender la maldad que residía en el corazón de su progenitora. Aunque conocía su difícil pasado, no podía justificar que ella adoptara actitudes tan destructivas.
Caminando hacia su auto pensaba en las palabras hirientes que le había dicho, en las amenazas hacia