«Es demasiado», pensó Ashley, dándose cuenta de que la boda sería dentro de muy poco tiempo y había demasiadas cosas aún por hacer. Se sería saturada. Era la primera que planificaba una boda. Su boda.
Los días se deslizaban como arena entre sus dedos, la boda se aproximaba a pasos agigantados, y cada detalle, cada decisión, pesaba sobre ella como una losa invisible. A pesar de la inminente unión con el hombre que había elegido, una sensación de desasosiego la atormentaba.
Enrique, atento como s