Ashley se encontraba en la cocina, preparando el almuerzo para ella y su hijo, cuando escuchó el timbre de la puerta que resonó en la casa, rompiendo la paz del momento.
—¿Quién será?—se preguntó a sí misma en voz baja, aunque podría darse una idea de la identidad del visitante.
Al abrir la puerta, el corazón le dio un vuelco: frente a ella estaba Angelo. La tensión se apoderó del ambiente como una ola invisible, cargada de recuerdos y emociones encontradas. Le resulto inevitable no recordar e