Mónica colgó el teléfono, sintiendo un torbellino de emociones en su interior. La llamada de Enrique la había dejado conmocionada, llena de expectativas e incertidumbre. ¿Qué le habría motivado a llamarla? ¿Sería para pedirle ayuda en un proyecto importante? ¿O tal vez para invitarla a salir?
«No, eso es imposible», se dijo al reparar en lo último. Era el prometido de su mejor amiga, obviamente, no la invitaría a salir con dobles intenciones.
Sin embargo, su mente seguía siendo un campo de bat