Ashley se encontraba en casa, revisando una lista interminable de detalles para la boda, cuando el timbre la sobresaltó. Al abrir la puerta, su corazón dio un vuelco al ver a Angelo parado en el umbral, con una sonrisa en su rostro.
—¡Hola, Angelo!—exclamó, sin poder ocultar la sorpresa en su voz.
—Hola, Ashley—respondió él con calidez, sus ojos llenos de una luz que ella no había visto en mucho tiempo. —¿Puedo ver a Arnold? Pensé que podríamos pasar la tarde juntos en el parque.
La propuesta l