14. Si necesitas algo… lo que sea
—¿Por qué te quedaste dormida con el vestido? —escucho la voz de Danae a lo lejos.
Abro los ojos y me doy cuenta de que, efectivamente, sigo con el vestido puesto. Ella abre las cortinas de mi habitación y la luz del sol me golpea sin piedad.
—¿Por qué abres las cortinas? —me quejo—. Aún tengo sueño.
—Son las siete, hoy puedo volver a mis clases y empiezan en media hora.
Me levanto de un salto al escuchar la hora, me quito la ropa mientras camino al baño y entro a la ducha. El agua me despierta