—Si, niña. Lo sentí en ti en el momento en que entré en esta habitación. Es una pena que tu compañero, el padre de este niño, sea demasiado superficial como para percibir el crecimiento de su hijo —siseó Dakota cuando habló de alfa Rastus—. Puede que esté cegada por la rabia, pero eso no cambia el hecho de que estás embarazada, y que vivirás por el bien de ese niño.
—Estoy embarazada madre... —susurré, saboreando esas palabras en mi lengua.
Un sentimiento desconocido comenzó a extenderse desd