ALFA RASTUS;
No era tonto. Agnes podría argumentar lo contrario, pero yo no era tonto.
Sabía que Agnes me estaba ocultando algo y me estaba mintiendo.
Aparte de la extraña pero fuerte energía que nos rodeaba antes de que etiquetara a Larisa como la secuestradora, he notado algunas otras acciones inexplicables de ella.
Las noches en las que se sienta junto al lago, moviendo las manos como si estuviera tratando de canalizar o acceder a algún tipo de energía invisible, los gritos que vinieron desp