DAVIEN;
Largas sombras se proyectaban sobre el campo de entrenamiento mientras el sol estaba bajo. El polvo parecía flotar en el aire, espeso y asfixiante por la anticipación, mientras los ojos nos observaban a Katie y a mí, quien resultó ser mi oponente.
Me paré frente a mi compañera, pero nada en ella expresaba afecto en ese segundo. Su postura era feroz, su rostro fuerte, su respiración áspera y sus ojos me lanzaban dagas.
Había estado enfrentándose a oponentes desde que llegamos al campo de