Principe Kyle;
—Hola, Kyle. —La familiar voz matutina de Katie, que he llegado a extrañar, aunque no lo demostraba ni se lo dejaba saber a nadie, inundó mis oídos, creando una melodía conocida dentro de mí.
Si no estuviera tan enojado, habría disfrutado ese momento, alimentando mi espíritu con la voz de mi hermana.
—No me llames 'hola Kyle', Katie -solté.
Si mi hermana todavía tenía la intención de volver a la cama después de que termináramos esta llamada, estaba segura de que sus ojos se acla