ALFA RASTUS;
—Alguien se ve feliz y radiante esta mañana —crujió Otis mientras entraba al pequeño campo de entrenamiento que tenía la manada.
La gran sonrisa en mi cara se hizo aún más grande cuando estreché su mano, sin prestarle atención a Jeremy, quien simplemente se quejó por mi presencia.
—Estás hablando de ti, ¿verdad? —Fingí ignorancia y se rio entre dientes, sacudiendo la cabeza.
—Deja de decir tonterías. Estoy seguro de que tu... —empezó a contraatacar Otis.
Sin embargo, Jeremy se rió