ALFA RASTUS.
Las semifinales de los juegos de manada comenzaron dos días después de la llegada de todas las demás manadas clasificadas a la mía. Me enorgullecía el hecho de que mi arena era mucho más grande que la de Pieles Negras y trabajé en estrecha colaboración con Larisa para brindar entretenimiento durante los juegos.
Hasta ahora ha sido divertido.
Pero por millonésima vez en él día, mis ojos recorrieron la arena en busca de Agnes. Ella era lo único en lo que podía pensar estos días. Desa