Prinsesa Katie;
Pero su voz no fue la que causó que mi pecho se oprimiera y mi cuerpo temblara.
Su voz no fue la que llenó mi mente y se llevó mi dolor.
Su voz no fue la que hizo que el reconocimiento me atravesara y conectara con mi alma de una manera muy familiar.
No era la voz de Davien.
Era la de Dolf, y me encontré repitiendo la misma palabra, aunque no era la respuesta correcta al vínculo que podía crear.
-Dolf -repetí incrédula.
"El mismo, mi pequeña." La inconfundible voz de Do