James estaba pelando contra sí mismo porque en esos momentos solo deseaba lanzarse contra el rubio que tenía enfrente para molerlo a golpes.
- En serio ¿esa va a ser tu excusa? – le preguntó rechinando los dientes.
- Jeje calma tigre y como te digo, acompáñame por un café aquí en frente para que escuches una historia interesante – mencionó señalando el restaurante que estaba frente al muelle.
- Bien vamos – indicó molesto empezando a andar y tecleando algo rápido en su teléfono.
- Je… ¿no le