Era un nuevo día y Elizabeth al fin salía de su cuarto, porque habia estado muy apenada de como terminaron las cosas con Leandro, aunque no podía negar que lo disfruto bastante porque él era un maestro en el sexo.
Tras salir de bañarse y arreglarse busco salir a comer algo, donde coincidió en la cocina con su madre, por lo que se quedó platicando un rato con ella.
- Hija ¿quieres acompañarme? – le propuso su madre.
- ¿A dónde?
- Iré al salón a recortar mi cabello y pintarlo para cubrir mis cana