Mundo de ficçãoIniciar sessãoOlivia
Aún era de madrugada, y aunque después de hacerlo varias veces en distintas posiciones y lugares cuestionables de la habitación, caí rendida, pero ahora no puedo pegar el ojo. Solo miraba a la puerta de vidrio del balcón que tenía las cortinas medio abiertas, dejándome ver el cielo estrellado. Apenas eran las dos de la mañana, dormí poco más de una hora recostada en el pecho cálido de Enzo, sintiéndome segura. Hoy en la tarde






