Mundo ficciónIniciar sesiónArmando
El sol apenas se filtraba por los ventanales sucios del gimnasio clandestino que había servido durante décadas como campo de entrenamiento para los líderes de la Mafia de la Bestia. El aire olía a sudor viejo, cuero gastado y a esa tensión eléctrica que llama a la violencia.Me encontraba en el centro del ring improvisado. Mi torso desnudo brillaba de sudor y mis nudillos vendados ya estaban teñidos de rojo.Respiraba con fuerza, mis músculos ardían. Hacía






