Mundo de ficçãoIniciar sessãoEnzo
La noche caía sobre la fortaleza, y las sombras en mi despacho parecían alargarse, como si el mismo silencio estuviese esperando algo. Desde que se llevaron a Olivia, cada segundo se había convertido en una eternidad; los recuerdos de su risa, de sus abrazos, me atormentaban mientras las paredes se cerraban a mi alrededor. Me encontraba atrapado en un mundo donde el tiempo se desdibujaba, y la única constante era la presión que sentía en el pecho.






