Capítulo 68. Suspensa

— ¡¿Qué?! ¡Ah no! —Expresó María muy contrariada—. Pero es que ustedes no pueden esperar a que el sacerdote les dé su bendición.

Fátima se echó a reír a carcajadas.

—Hasta yo que soy una vieja, sé que eso está pasado de moda. Déjalos, ya quiero tener bisnietos.

—Pero se supone que Andrés estaba de reposo clínico por “ejem”...

—Suficiente mamá —le interrumpió Andrés—. Y no te adelantes con conjeturas que no vienen al caso —Andrés ocultó a Verónica con un abrazo disimulado, no querí
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