Tania estaba sorprendida por lo que había pasado la noche anterior, era algo con lo que no contaba, comenzar su primer día de trabajo.
— Levántate — le dijo nada más entrar a aquella habitación, había pasado la noche más incómoda por su culpa y ahí estaba él, con su mirada perdida y con una resaca monumental.
— Aún no — sentenció, estaba molesto de que esta apenas comenzar y ya le estaba dañando su vida.
— ¡No me jodas! — le dijo mientras veía como abría las ventanas y dejaba que el sol saliera