Narrado por Lauren Vásquez
Maya no se separó de mí, ni yo me separé de ella un solo momento en ese tiempo de incertidumbre. Mi pequeña me conocía desde que había nacido, y en consecuencia fui capaz de calmarla lo más que pude durante nuestro encierro en esa casa. Aun así, lloraba con constancia preguntando por su hermanito y su mamá.
Las secuelas de esa noche que la arrancaron de ellos, la habían vuelto una niña asustadiza y que no podía dejar de estar encima de mí. En esa época del año llovía